Long before SalchiLuna existed, Bruno was already part of Florencia's heart. He was there in the chapter of her life that belonged to El Salvador — to familiar streets, family voices, warm afternoons, and a group of little dogs whose names still carry entire memories.
Mucho antes de que existiera SalchiLuna, Bruno ya era parte del corazón de Florencia. Estuvo en ese capítulo de su vida que le pertenecía a El Salvador: a las calles conocidas, a las voces de la familia, a las tardes cálidas, y a un grupo de perritos cuyos nombres todavía cargan recuerdos enteros.





























































